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CONVOCATORIAS ABIERTAS

EL FESTIVAL

MANIFIESTO

Festival Habitante es un proyecto que busca comunicar, reflexionar y generar crítica alrededor de los distintos modos de habitar el espacio, el territorio, la ciudad y la arquitectura. Entendemos que la discusión no puede parcializarse en determinadas disciplinas, no obstante, debe encontrar un lugar desde el cual todos podamos incluirnos y, a la vez, responsabilizarnos. Este lugar, en sí, es un acto de habitar.  
Creemos que la intersección entre el cine y el habitar abre una reflexión sobre el poder que tienen las artes de incidir en el mundo en que vivimos. Es por esto que, además, vemos la importancia de que Festival Habitante sea una iniciativa independiente que afiance desde la sociedad civil el compromiso —de la academia, las instituciones públicas y privadas— con el arte y la cultura, sin capitalizar esta discusión a favor de intereses particulares y comerciales.

¿CÓMO VOLVEMOS A HABITAR?

EDICIÓN 1

Aislamiento, distanciamiento físico, miedo al otro.

Pausa. Pensar, cuestionar y reinventar. 

 

ESPACIO PÚBLICO - ESPACIO DE NADIE

El espacio público ha sido nuestro espacio de protesta, de convivencia, de encuentros, un espacio serendipioso en sí. O al menos, eso era… En los últimos meses hemos habitado el espacio público con miedo. Nos aterra el tocar, el oler, el sentir la proximidad de un tercero. Nos hemos alejado, cambiando la empatía al otro por nuestra salud y cuidado. 

Hemos descubierto, además, que el mundo sobrevive sin nosotros y lo hace increíblemente bien. Ahora más que nunca, nos cuestionamos cómo nuestra productividad impacta a la naturaleza y la destruye. Descubrimos la importancia de tener cerca un parque, la alegría que nos ocasiona sentir la lluvia y el sol, la sombra de un árbol o el olor del mar. 

ESPACIO PRIVADO - ESPACIO DEL VACÍO

La casa, el espacio privado, de la intimidad, de los almuerzos en familia y de las fiestas entre amigos. El espacio que habitábamos de 8pm a 7am y que pasó a ser nuestro mundo. Algunos lidiamos con el aburrimiento de nuestras casas, empezamos a practicar yoga, aprendimos a hacer pan, kefir y kombucha, publicamos todas nuestras comidas caseras en redes sociales; mientras que otros sobrevivían a situaciones de violencia diaria, con la imposibilidad de que sus hijos continúen estudiando o con el riesgo de trabajar ilegalmente para tener algo de comer. 

Estuvimos en nuestras prisiones. Algunas con vistas desahogadas para el valle, ventanas inmensas y olor a jazmín en el aire; otras con más gente que camas, aire pesado y pocas salidas. Todas, innegablemente, prisiones.

¿AHORA?

La pandemia acentuó desigualdades que se venían reclamando desde la protesta social, acentuó la falta de derechos de la población, la fragilidad de nuestro tejido social y de la vida. Este tiempo nos ha traído pérdidas de todo tipo. 

Ahora ya empezamos a salir y es momento de preguntarnos acerca de nuestra manera de habitar, nuestras prioridades y nuestra responsabilidad con nosotros y con los demás. ¿A dónde vamos? ¿En qué hemos cambiado? ¿Hacia dónde estamos enfocando nuestra práctica arquitectónica y nuestra práctica ciudadana?

Hablemos de arquitectura, de espacio público y de ciudad. Cuidemos y acompañemos a quienes son vulnerados por nuestro habitar. Acompáñanos a imaginar nuevos habitares y posibilidades.